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lunes, 8 de diciembre de 2014

Bases morfológicas de la anestesia en Podología. Bloqueo regional del pie a nivel del tobillo (Técnica de Labat)



Técnica de Labat
El bloqueo del pie por infiltración troncular del tobillo, es una técnica anestésica descrita a principios de siglo por Labat en 1923, y Takats en 1928. Mc Cutcheon, en 1965 publica una descripción de esta técnica, resaltando su seguridad.
Posteriormente, Hui Bon Hoa y colaboradores, en 1975, y Schurman, en 1976, publican la utilización de esta técnica en intervenciones podológicas, incluyendo la utilización del manguito de isquemia.
La realidad es que ha seguido siendo una técnica poco utilizada hasta aproximadamente 1987, cuando comienza a practicarse en la Podología Española, con unos resultados excelentes.
Para seleccionar el anestésico más adecuado, debe tenerse en cuenta la duración aproximada y tipo de intervención, biotipo del paciente y condiciones patológicas asociadas. El anestésico elegido debe tener una acción considerablemente superior a la teórica duración de la intervención programada. Teniendo en cuenta que la duración de acción del anestésico no es idéntica según se haya inyectado (subcutáneo, subaponeurótico) y según ciertas condiciones físicas del paciente (edad, peso, edemas maleolares etc.)

Técnica
La elección del anestésico depende de la predilección del profesional encargado de la intervención; por regla general se utilizan anestésicos del grupo amida, no solo por su efectividad, si no por su índice bajo de reacciones anafilácticas, si se realiza la técnica correctamente. Los agentes del grupo amida, más comúnmente usados son: lidocaina, bupivacaina, mepivacaina, prilocaina y etidacaina. El tiempo de latencia  es corto para la lidocaina y mepivacaina, y largo para la bupivacaina. La duración de acción   es breve en el caso de la lidocaina y mepivacaina, y prolongado en el de la bupivacaina.
La mepivacaina al 1% sin adrenalina, da unos excelentes resultados, con un periodo de latencia mínimo entre 60 y 90 minutos.Si deseamos un efecto anestésico más prolongado, podemos mezclar mepivacaina al 1% sin adrenalina y bupivacaina al 0´5 % sin adrenalina en una proporción del 50% de cada sustancia.
Comenzamos infiltrando en la región del nervio tibial anterior que se encuentra entre el extensor largo propio del primer dedo y el extensor largo común de los dedos, inyectamos 1 cm3 subaponeurótico y 1 cm3 subcutáneo. (Fig. 1)

















(Fig. 1)
El nervio musculocutaneo   es una rama de bifurcación externa del ciático poplíteo externo, pasa por delante y por dentro del maleolo externo. Inyectamos en esta región 2 cm3. En algunas ocasiones prolongamos esta infiltración hasta la zona plantar para poder anestesiar el nervio sural. (Fig. 2)





 











(Fig. 2)


El nervio safeno interno  tiene una trayectoria subcutánea a nivel de la cara anterior del maleolo interno. Inyectamos 2 cm3 por toda la región, y se amplia hasta la zona medial y plantar del pie. (Fig. 3) y (Fig. 4)


















(Fig. 3)

















(Fig. 4)


El nervio tibial posterior es una rama terminal del ciático poplíteo interno y se sitúa entre el flexor largo común de los dedos que se encuentra anterior, y el flexor largo propio del primer dedo, que se sitúa  posterior. Inyectamos en esta región 3 cm3. (Fig. 5) 

















(Fig. 5)

El nervio safeno externo  es una rama colateral del ciático poplíteo interno, desciende por el borde externo del tendón de Aquiles, hasta la zona posterior del maleolo externo, al que rodea para alcanzar el lado externo del pie. Inyectamos en esta región 2 cm3. (Fig. 6)
 












(Fig. 6)

en algunas ocasiones podemos optar para anestesiar este nervio, poniendo la infiltración anestésica por delante del maleolo  y lo dirigimos hacia la región plantar. 
 El bloqueo del pie por infiltración troncular del tobillo, es una técnica sencilla, rápida, segura, y no ha tenido la difusión y la utilización clínica que creo se merece. En la actualidad se está utilizando habitualmente ya que si se aplican los anestésicos correctamente y a su dosis correcta, podemos afirmar que las complicaciones son mínimas.
Como norma básica cuando manejamos productos anestésicos, será la de   usar el mínimo volumen de solución, a la concentración mínima efectiva.